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Desde el inodoro

El único lugar que siempre aceptará tu contribución

Violencia. Crueldad. A veces agradezco ser nadie, ser nada.  Busco la humildad, pero sólo encuentro tapujos.  Mi propio bozal.  Siento que dejé de perseguir sueños cuando preferí conseguir trabajo.  Pero ahora los sueños son demasiado peligrosos.  Sobre todo si se cumplen.  Tanto que perder, tanto que sentir.  Mejor la modestia.  Mejor la mejora interna.  La búsqueda de aquello que realmente nos hace inmunes, alegres.  Una revolución de paz.  Un movimiento para expresar sólo amor.  Sin sueños.  Sin trabas.  Sin empleos.  Sólo personas.  Sin comparaciones.  Sin envidias.  Compartiendo y valorando.  Meditando y glorificando.

Te invito porque estás.  Te conmino porque eres.  Asesinaremos la intransigencia juntos y nos haremos un nuevo estandarte que nos difunda, que nos desfogue, que nos trascienda.

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