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Desde el inodoro

El único lugar que siempre aceptará tu contribución

Revolución.  Nuevamente.  Mi carácter melancólico me hace soñarla sin realizarla.  No es mi turno, sin embargo estoy presto.  La tierra ruge en murmullos que a la nada sobrecogen.  Eterno rumor con palpitaciones rojas y ambarinas.

Lo que nadie sabe, lo que todos prefieren ignorar es que, en este país, las revoluciones son dirigidas por caudillos que comandan hordas de gente hambreada y dispuesta a todo.  Gente que comete crímenes en nombre de movimientos que pierden consistencia y fundamento.  Al final, los que ganan nombran heróicos a ambos bandos puesto que medio país desmotivado por la derrota no sirve para nada.

Tengo nuevos ojos y esto lo sé porque pienso.  Cada 100 años nuestro país está en guerra.  Guerra de lo establecido contra ejércitos de descontento y odio.  Criminales habituales contra criminales advenedizos.

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