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Desde el inodoro

El único lugar que siempre aceptará tu contribución

Category Archives: dones divinos

El 29 de Abril debió tener alguna especie de relevancia cósmica para mi alma, la cual SÓLO una criatura de insubstancialidad tan perceptible como la de un dios debe ser capaz de comprender… A pesar de haber estado yo en la cima del mundo al mismo tiempo que estaba parado en el fondo mismo del más profundo abismo, la voz fuera de mi cabeza mantenía my humanidad a flote. A quien haya pertenecido la voz, seguía recordándome sobre mí…

Imperfecto, enfermable, y tan falto de frutos…

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Soy un perro.  Y busco estar en compañía.  Mi manada vino a mí.  Yo no los busqué porque aquí nací.  Ellos llegaron, me dieron amor.  Me llaman Solovino, pero la verdad es otra.  Así se llaman ellos.

Cuando fui pequeño ellos me defendieron de la gente mala que me golpeaba y hacía de mi hogar un lugar difícil para vivir.  Lloré mucho.  Todo me dolía.

Cuando ellos llegaron, sacaban a pasear a su perro largo y enano.  Marcelo.  Y yo jugaba con ellos.   En ese entonces, Marcelo era un cachorro como yo, aunque más seguro pues siempre había vivido con ellos.  Ahora él sigue siendo pequeñísimo y yo soy fuerte y tengo muchísima energía.

Cuando vieron mis cortadas y golpes, decidieron meterme en su casa.  Había mucha comida, pero no era el jardín enorme en el que siempre jugué.  Estaba confundido.  Azorado.  Contento y a la vez ansioso.  (continuará…)

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Qué más apropiado para esta página que el muchacho éste hablando como si nada de cuando descubrió un incendio ¿DESDE DÓNDE CREEN?

¿Qué significa ganar?  ¿Qué es el éxito en realidad?  Si tienes un don, si tu talento es extraordinario por encima de la generalidad de los talentos, ¿no eres acaso exitoso ya?  Has sido favorecido por el mismísimo dador de talentos, y su decisión en estimarte no puede estar equivocada.  ¿En qué se basa entonces el sentimiento propio de plenitud?

Lo que yo sé, es que mis dones me fueron manifestados en una etapa muy temprana.  Lo que es peor:  nunca fui conciente de su relevancia.  El talento siempre viene acompañado de carencias indelebles, y por ende, siempre visibles desde los ojos de aquéllos que nos aman.  Ningún talento, ningún futuro, ningún sueño desplazarán la necesidad de una madre sobreprotectora, o de un padre incólume, quienes -por acto reflejo– tratarán implacablemente de convencer al hijo de mejores opciones.